Recibimos a Darío Pagano, escritor de la biografía de Cristian «Pity» Álvarez, en Todo Pasa. «Álvarez te imanta. Es una persona hipnótica, un chabón con un halo casi divino… De 10 personas que iban a ver a Viejas Locas, 9 volvían», sostuvo.
«Pity tiene el orden maradoniano de las cosas. En Argentina creamos ídolos que después no los podemos bancar. Son casi Cristos crucificados. Pity, Maradona, Charly. Se les exige muchísimo desde lo artístico, desde lo estético. Siempre tiene que estar para los medios, siempre tiene que fabricar cosas, y si no hay nada, vamos a buscarlo. Cuando a Pity no le daba para lo artístico, se lo abordaba por otro lado».
«Pity me dijo que cuando hizo Intoxicados, cuando empezó a componer las primeras letras con lírica grosa en Viejas Locas, se me empezaron a acercar los grosos. Charly, Spinetta, Calamaro. Cuando se le empezaron a acercar, los vi como lo que eran: parte del público. En la carrera de Álvarez no hay jerarquías, él no tiene ídolos».