Recibimos a Pablo Echarri en Vuelta y Media para hablar sobre su despedida de la obra Druk, su nuevo proyecto actoral y su faceta política. «Soy un tipo muy rosquero», afirmó.
«Vengo de una familia radical que me inculcó que la política era algo que podía llegar a traerme problemas. Lo que pasa es que hay pulsos internos que están solos, y con el tiempo se manifiestan», sostuvo. «A veces, sé que mi posición es un poco incómoda para propios y para extraños».
«Mi papá radical de Alfonsín… En un momento pensé que estaba lejos de mi papá en la mirada política, y después me terminé dando cuenta de que estábamos muy cerca. Si bien hay partidos que nos definen y nos representan, hay líneas de pensamiento ideológicas que nos unen por encima de esos partidos».
«El teatro es una de las cosas que más satisfacción me trae», sostuvo. «Para hacer teatro se necesitan buenas personas, después viene el talento».
«En este trabajo, el éxito se traduce en que tu mirada no es criticada, cuando alcanzás ciertos espacios. Yo he protagonizado muchas de las cosas que he hecho, luego he producido y demás, y mi mirada en algún momento se transformó en una mirada irrefutable».
«Me di cuenta que a veces he tratado de torcer un brazo o satisfacer una mirada por el solo hecho de tener la soberbia de creer que esa mirada era la verdad absluta, y he visto con mis propios ojos que me equivoqué».