RICARDO GIL LAVEDRA, juez en el Juicio a las Juntas, conversó con MARÍA O’DONNELL en los 50 años del Golpe de Estado de 1976: «Tuve amigos de los cuales no se sabía el destino, se decía que estaban desaparecidos. Desde ya que sabía de la existencia de hechos. Pero debo confesar que yo pensaba que si intervenían las FF.AA. era una garantía, no me cabía en la cabeza que un oficial del Ejército pudiera cometer tropelías. (…) Después llegaron los testimonios desde Europa de la gente que habían liberado. En lo que a mí toca, comencé a darme cuenta de la magnitud y sistematicidad ya en Democracia».
«No es que teníamos poco tiempo, es que lo hicimos muy rápido», comentó sobre el juicio. «Para los que vieron la película 1985 aparece que fueron los chicos de la Fiscalía de Julio Strassera, sin duda que fueron extraordinarios pero la selección de casos no la hicieron ellos».
«La ESMA fue un centro de detención ‘original’ por las cosas que hacían ahí, (…) tenerlos trabajando para el proyecto político», sostuvo Gil Lavedra.
«¿Qué guerra puede haber en la cual una acción de combate sea violar una mujer? ¿Qué acción bélica puede ser robarle los bebés a las chicas embarazadas? Eso no es una guerra, esa no es una acción de combate. No hay norma del derecho de la guerra que autorice acciones semejantes», afirmó.
«La cantidad de liberados demuestra que esto era al voleo».
«Nadie discute estos hechos y esto es gracias a que la Argentina no solamente recuerda estos hechos y los juzgó. Los juzgó en un juicio público mostrando pruebas y evidencias, eso es incontrastable: nadie discute que esto pasó», concluyó.
«¿Qué significa el conseso del Nunca Más? Es el repudio a las dictaduras, el repudio a la violencia como forma de acción política y el respaldo a los derechos humanos».
«A los 50 años, recordar el horror de aquel momento es para que esos hechos no se repitan. Sigamos cuidando y protegiendo la democracia».
«La democracia es una flor exótica y muy delicada».