Ana Julia y Martín Bonetto tenían menos de un año cuando los militares secuestraron a sus papás en su casa en La Plata. En medio de esa situación, sus parientes decidieron que Ana Julia se vaya a vivir con su tía materna a Olavarría, y que Martín se quede con su familia paterna en La Plata.
Desde entonces, los hermanos atravesaron crianzas completamente diferentes, en medio de una dictadura cívico-militar y la incertidumbre del paradero de sus papás. Una o dos veces por año, se veían en cumpleaños o en fiestas especiales, pero no mucho más.
En 2019, los hermanos decidieron reencontrarse, recopilar el material y los recuerdos de cada uno y escribir Hubo una vez un patio. «El libro surgió de las ganas de tener algo en donde podamos estar los cuatro», contó Martín. «El libro logró que recuperáramos nuestro vínculo de hermanos», agregó Ana Julia.