Federico Coria visitó Todo Pasa y habló sobre el recorrido de su carrera profesional en el tenis y su vuelco a los streamings. «Salí de la panza de mi mamá y mi papá ya me puso la raqueta, y apenas aranqué a gatear me mandaron a entrenar», contó.
El tenista reflexionó sobre el peso de llevar el apellido de su hermano mayor, Guillermo, también exitoso tenista: «No tengo nada que mostrar de él. Simplemente llevo un apellido, pero no me hagan cargo de algo que yo no les puedo ofrecer. (…) Le he planteado a mi mamá cambiarme el apellido».
«Empecé a trabajar la cabeza con psicólogos desde muy chico. Me ayudó muchísimo a poder a expresarme, a poder hablar de mis miedos, de mis dudas, de mi falta de confianza», afirmó. «No tengo la personalidad para hacerme cargo de mi carrera tenística. Prefiero confiar en alguien que me guíe y yo responderle a esa persona».
«Me re sensibiliza mi hermano», confesó. «No importa a cuántos psicólofos vaya, lo que genera él en mí no sé cómo explicarlo, es muy fuerte. Me cuesta verlo como mi hermano. Siempre estuvo allá, fue un ídolo».
«Franco Mastantuono podría haber sido profesional de tenis», sostuvo. «Te das cuenta cuando alguien jugó de chico, aparte Franco siempre jugó muy bien y al toque agarraba todos los consejos que le decía. Su mentalidad me voló la cabeza, es un distinto».
Además, Federico recordó el día que se convirtió en el único argentino que le ganó a Carlos Alcaraz: «Era muy importante ese partido para mí. Iba a ser el cheque más importante de mi vida, era plata que me cambiaba la vida porque me permitía viajar con mi entrenador a dos giras».
Sobre si le gustaría trabajar en los medios, dijo: «Me gusta hablar, hablo hasta por los codos. Siento que es muy difícil no encasillarme en el tenis, y no sé si es lo que quiero. Las veces que hablé de otra cosa que no sea tenis en mis streamings, me sentí rarísimo».