En el marco de la presentación de su tour Buenaventura 2026, Abel Pintos habló sobre su manera de habitar el escenario, el vínculo con el público y un proceso creativo que, según reconoce, todavía le resulta difícil de explicar.
El contacto visual ocupa un lugar central en sus shows. El músico contó que busca constantemente las miradas entre el público y que incluso utiliza esas conexiones como una forma de comunicación durante sus presentaciones. “Miro mucho. Por lo menos, si puedo mirar, le estoy contando a alguien”, explicó.
Su vínculo con la composición, en cambio, escapa a cualquier método demasiado estructurado. “No me siento a escribir canciones. Mi método es de mucha fe”, definió. Generalmente, las ideas aparecen mientras camina: música y letra pueden surgir al mismo tiempo, de manera intuitiva y sin que pueda anticipar de dónde vienen.
“Si me ven caminando, mirando para abajo y cantando bajito, no me interrumpan”
Esa intuición también lo llevó a componer en situaciones inesperadas, incluso arriba de un escenario. El cantante reconoció que se encuentra en una búsqueda para encontrar un nuevo sello como compositor y que, por ese motivo, llegó incluso a tomarse cuatro años antes de escribir una canción.
La pausa tuvo que ver con una sensación que describió como cercana al “autoplagio”: la pena de repetir una misma versión de uno mismo. En esa búsqueda, finalmente apareció un EP que marcó una nueva etapa creativa.
Su vínculo con el escenario comenzó mucho antes de que la música se transformara en una profesión. Cuando todavía trabajaba en una carnicería, ya hacía shows. Tenía apenas 11 años y, según recordó, no salía a buscar dinero: “Era lo que me gustaba”.
Ahora, con el Buenaventura 2026 en marcha y fechas previstas en Rosario, Córdoba y Mar del Plata, Pintos continúa explorando esa misma relación con la música.
