Luis Novaresio visitó Perros de la Calle para presentar su nueva novela. Habló del desafío de escribir ficción y de las preguntas que atraviesan el libro: quién decide sobre la propia vida, cómo se conversa la fidelidad en una pareja y qué lugar tiene la eutanasia. También recordó el cierre del taller metalúrgico de su padre y contó qué pasó después de hablar públicamente de su sexualidad.
«Porque tengo ganas de contar historias. Porque creo en la belleza de sentarme a pensar e imaginar.»
«El libro es discutir quién es el dueño de la vida de uno.»
«Lo terminé cerrando yo porque mi viejo se murió de tristeza», dijo sobre el taller metalúrgico familiar.
«Escribo porque no tengo más remedio.»
«Hay quienes se animan y lo hablan. Y lo digo sin equivocarme el verbo: se animan. Es un acto de valentía», planteó sobre los acuerdos de pareja.
«Poner en palabra las cosas es siempre mucho mejor que callarlas.»
«Yo creo que el insulto califica al insultante, no al insultado.» Sobre por qué habla públicamente de su sexualidad, explicó:
«Porque soy. Porque sigue siendo discriminado. Porque hay mucha gente que no puede contarlo y la pasa mal».
