Alejandro Gardinetti visitó Todo Pasa y llevó sus chistes cortos al estudio. Habló de la memoria que necesita para contarlos, recordó sus comienzos como humorista y relató por qué decidió actuar al día siguiente de la muerte de su padre. También contó que quiere intentar un récord Guiness de chistes en una hora.
“La mitad de la memoria que tengo debe ser un don que me dio Dios».
“Me encanta escribir a mano, me parece que me ayuda mucho”, contó sobre su manera de recordar los chistes. “Algunos los invento, los recreo, pero los chistes son de todos, los que pasan».
Sobre la crisis de 2001, recordó: “Me agarra el corralito, me quedé sin un mango. Me quedaban siete shows de miércoles a domingo y dije: ‘Bueno, por lo menos tengo esa plata’”.
“Yo pensaba que mi viejo se iba a poner contento que lo haga igual”, dijo sobre la decisión de actuar después de su muerte. “Uno no sabe cómo reacciona”, reflexionó al recordar esa función.
Sobre cómo empezó, contó: “Yo estudiaba Abogacía, vendía perfumes por mi cuenta. (…) Después arranqué en La Plata, en los bolichitos por el pancho y la gaseosa”.
“Todavía me pongo nervioso (…) es muy finito el hilo entre que dicen ‘qué bueno’ a ‘qué boludo este tipo’.”
No pude cotejar estos pasajes con el audio original; están seleccionados de la transcripción. Podemos hacer esa revisión cuando haya créditos disponibles.
