Recibimos a Carlos Rottemberg en Todo Pasa, que se edfinió a sí mismo como «empresario teatral». «Me encanta ser empresario. Soy de los que cree que los títulos de las profesiones no hacen a la historia», afirmó.
«Viví todas las experiencias, desde los éxitos hasta los fracasos», sostuvo. «La gente no termina de darse cuenta de que en todo lo que tiene que ver con la elección del público siempre la cantidad de cosas que no funcionan en el mundo superan a las que funcionan».
«Creo que el teatro le hace bien a la gente. Lo digo poco porque si no, parece marketinero», dijo Rottemberg. «Mis papás me llevaban al teatro San Martín y con una entrada muy popular íbamos a ver cosas que nos daban una semana de debate. Tengo más recuerdos del escenario que de lo que vi en una materia del colegio».
«A los ocho años dije que quería ser exhibidor de cine. Quería entender al público», contó. «No hay nada que me atraiga más que saber si logé seducir al público».
«No hay que exitarse demasiado con ls éxitos para no amargarse tanto con los fracasos».
«El teatro es una de las ramas de la cultura más importante y por suerte en la Argentina hay mucho público teatrero. Buenos Aires es la ciudad del mundo, más que Nueva York y Londres, con más teatro independiente del mundo».
«Los diez que encabezan la escena teatral hoy hicieron su gran corte en la televisión. Me preocupa el teatro industrial porque la televisión no está formando nuevas figuras. Es como está pasando con el cine: cines hay, lo que no hay más es cine Lavalle. (…) Estamos alegrándonos como cuando cargás nafta sin saber que aumentó 10.000 pesos».
Sobre Charly y la Fábrica de Chocolate el Musical, dijo: «Me gusta usar una frase de Daniel Grinbank que dice que para hacer musicales tenés que hacerlo con el corazón y no con la cabeza, porque con la cabeza no cierran los números».
