¿Qué pasa cuando un músico tiene que tocar una canción que no le gusta porque lo invita alguien a quien quiere? ¿Cómo se hace para entrar en un show que ya empezó y está “caliente”? ¿Y qué hacer cuando una fecha que se armó con entusiasmo coincide con un partido de la Selección?
Santi Motorizado habló sobre esos pequeños conflictos que forman parte de la vida de cualquier músico y que, detrás del escenario, pueden convertirse en verdaderos dolores de cabeza. “Cuando te invita alguien con tanto cariño que ya conocés, pero lo que te hace no te gusta nada”, planteó. Una situación incómoda que obliga a encontrar la manera de rechazar una invitación sin herir a la otra persona.
Santi recordó una situación en la que solamente tenía que aprenderse cuatro renglones y, aun así, se equivocó. “Me pone mal recordar que me equivoqué”, reconoció.
Organizar una fecha con entusiasmo puede convertirse en un problema cuando aparece un factor imposible de controlar: un partido de la Selección. Para un músico que además es fanático del equipo nacional, la coincidencia genera un doble conflicto: las ganas de ver el partido y el desafío de vender entradas para un show que compite con un evento que paraliza al país.
Y después están las situaciones que parecen pequeñas, pero que también generan nervios. “Sufro invitar a shows mirando a la cámara”, contó, dejando ver otra de las incomodidades que aparecen cuando la música también implica promocionarse constantemente.
En medio de todo eso, Santi también habló de los vínculos entre artistas y de una pregunta que no siempre tiene una respuesta sencilla: cómo decir que no a un feat. Rechazar una colaboración puede ser difícil cuando existe una relación personal o artística, incluso cuando la propuesta no encaja con lo que uno quiere hacer.
Mientras tanto, la agenda sigue. El próximo 19, Santi Motorizado llegará al Movistar Arena, en una fecha que vuelve a poner en escena todo aquello que sucede alrededor de un show: la expectativa previa, los nervios, la exposición y, después, esa sensación que aparece cuando las luces se apagan.
“La depresión post show” también forma parte del repertorio de problemas de músico que Santi reconoce. Después de la adrenalina y la intensidad de tocar, llega el momento de volver a la normalidad.
Y hay una última contradicción: tocar para miles de personas puede ser más fácil que hacerlo frente a quienes uno conoce. “Me pone nervioso tocar para los más cercanos”, confesó.
